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Excelencia operacional sin gobierno del todo

Consultoría

Excelencia operacional sin gobierno del todo: por qué tu planta puede ganar premios y seguir perdiendo dinero

He visitado plantas industriales reconocidas por su excelencia operacional, con certificaciones de clase mundial, indicadores de productividad envidiables, y programas de mejora continua premiados en congresos del rubro. Y en más de una ocasión, esa misma organización, mirada como negocio completo, perdía dinero de forma sistemática, o generaba un retorno muy inferior al que sus activos deberían producir.

Esta paradoja no es infrecuente, y tiene una explicación sistémica bastante clara una vez que se identifica. La excelencia operacional, tal como se practica habitualmente, optimiza el desempeño de un proceso o de una planta dentro de sus propios límites definidos. No garantiza que ese proceso esté conectado correctamente con el resto del sistema de negocio, ni que lo que se optimiza localmente sea efectivamente lo que el negocio completo necesita.

Russell Ackoff distinguía entre eficiencia y efectividad de una manera que sigo usando constantemente en mi práctica. Eficiencia es hacer bien lo que se hace. Efectividad es hacer lo correcto para el sistema completo. Una planta puede ser extraordinariamente eficiente produciendo un producto con una demanda decreciente, o fabricando con una calidad excelente algo que el mercado ya no valora al precio que la organización necesita cobrar. La eficiencia local, en esos casos, no solo no ayuda al desempeño global, puede empeorarlo, porque consume recursos y atención que podrían destinarse a algo que realmente importa.

Vi esta desconexión con particular claridad en una planta que había invertido años en un programa de excelencia operacional técnicamente impecable, con reducción sostenida de mermas, tiempos de ciclo optimizados, y una disciplina de mantenimiento ejemplar. Al mismo tiempo, el área comercial de la misma organización tomaba decisiones de mezcla de productos y de pricing sin ninguna coordinación real con lo que la planta podía producir de forma eficiente, y la planta, a su vez, optimizaba su producción sin ninguna visibilidad real de qué necesitaba efectivamente el cliente final.

El resultado era una planta que ganaba premios de excelencia operacional produciendo, cada vez con más eficiencia, una mezcla de productos que generaba un margen cada vez más estrecho, porque las decisiones comerciales y las decisiones operacionales vivían en sistemas de gestión completamente separados, cada uno optimizando su propia función objetivo local, sin ningún mecanismo que integrara ambas miradas en una sola decisión de negocio.

Esto conecta con un principio que aprendí observando organizaciones de distintos sectores a lo largo de los años. Optimizar las partes de un sistema, cada una según su propia métrica local, no produce necesariamente un sistema óptimo, y en muchos casos produce exactamente lo contrario, porque las partes empiezan a competir entre sí por los mismos recursos escasos, cada una convencida de que su optimización local es lo correcto.

Lo que distingue a las organizaciones que realmente logran excelencia operacional con impacto en el negocio no es un programa de mejora continua más sofisticado en la planta. Es un mecanismo de gobierno que conecta explícitamente las decisiones operacionales con las decisiones comerciales y financieras, de forma que la pregunta que se responde no sea únicamente cómo producir esto de forma más eficiente, sino si esto es efectivamente lo que el negocio completo necesita producir en este momento.

¿Los indicadores de excelencia operacional que tu organización celebra están conectados de forma explícita con las decisiones comerciales y financieras del negocio? Y si tuvieras que elegir, tu planta o tu área, ¿está optimizando lo que hace bien, o lo que el sistema completo realmente necesita?


 

                                                                                                                              ¿Te sirvió este artículo? Compártelo con tu red o escríbeme directamente:

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© Nilsson Cordero Placencia, 2026. Este contenido está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0). Puedes compartirlo citando la fuente, sin fines comerciales y sin modificaciones.