+56978874953
Santiago - Concepción, Chile
Enseñar sin autoridad

EDG · Andragogía y aprendizaje de adultos

Enseñar sin autoridad: lo que la andragogía le exige a un mentor que cree que sabe más que el estudiante

Una de las conversaciones más difíciles que he tenido con mentores nuevos de la Escuela de la Gestión no es sobre contenido. Es sobre postura. Muchos llegan con una trayectoria profesional sólida, con años de experiencia técnica real, y con una convicción implícita que resulta muy difícil de desmontar. La idea de que su rol es transferir lo que ellos ya saben a quienes todavía no lo saben.

Esa convicción no es arrogancia. Es el modelo mental que casi todos internalizamos en nuestra propia educación formal, donde el profesor sabe y el alumno no sabe, y el proceso consiste en cerrar esa brecha. El problema es que ese modelo, razonable para un niño de ocho años que aprende a dividir, se vuelve contraproducente frente a un adulto de cuarenta años que ha gestionado equipos, presupuestos y crisis reales durante dos décadas.

Paulo Freire llamó a esto educación bancaria, un modelo donde el conocimiento se deposita en el estudiante como si fuera una cuenta vacía que hay que llenar. Freire propuso en cambio una educación dialógica, donde el conocimiento se construye entre quien enseña y quien aprende, y donde ambos son, en distintos grados, poseedores de saber legítimo.

Con adultos, esta distinción deja de ser una preferencia pedagógica y se convierte en una condición de eficacia. El adulto que se sienta frente a un mentor con veinte años de experiencia previa relevante no llega vacío. Llega con un marco de referencia propio, con decisiones tomadas, con errores cometidos, con intuiciones desarrolladas en la práctica. Ignorar ese marco no es solo una pérdida pedagógica, es una falta de respeto que el estudiante adulto detecta casi de inmediato, aunque no lo verbalice.

Lo que la andragogía le exige a un mentor no es renunciar a su conocimiento técnico, que sigue siendo indispensable. Le exige renunciar a la autoridad que ese conocimiento le otorga por defecto, y reemplazarla por una autoridad distinta, la de quien sabe hacer las preguntas correctas para que el estudiante conecte su propia experiencia con el marco conceptual nuevo.

En la práctica, esto cambia radicalmente el diseño de una lección. Un mentor que enseña desde la autoridad del saber empieza explicando el concepto y termina, si acaso, con un ejemplo. Un mentor que enseña desde la andragogía empieza preguntando, qué ha vivido usted en relación con esto, y solo después introduce el marco conceptual, ya no como una verdad externa que hay que memorizar, sino como una herramienta que ordena algo que el estudiante ya intuía pero no sabía nombrar.

Este cambio de postura es incómodo para muchos mentores al principio, porque parece ceder control. En realidad, lo que cede es autoridad impuesta, y lo que gana es autoridad reconocida, que es mucho más potente y mucho más duradera. Un estudiante adulto que siente que su experiencia fue tomada en serio se compromete con el proceso de una forma que ningún contenido, por bien producido que esté, logra por sí solo.

Hay un segundo elemento, menos discutido, y es la vulnerabilidad del mentor. Enseñar sin autoridad impuesta significa también aceptar que el estudiante puede, en algunos aspectos de su experiencia particular, saber más que uno. Esto no debilita al mentor. Lo humaniza, y en el contexto de formación de adultos, la humanización del mentor es una condición de confianza, no una amenaza a su credibilidad.

En la Escuela de la Gestión formamos a nuestros mentores explícitamente en esta distinción antes de que graben su primera lección. No basta con dominar la ISO 14001 o el modelo de liderazgo que van a enseñar. Necesitan aprender a preguntar antes de explicar, y necesitan aceptar que su rol no es ser la fuente de la verdad, sino el punto de encuentro entre esa verdad conceptual y la experiencia viva de quien aprende.

Si eres quien enseña, ¿tu primera intervención en una lección es una pregunta o una explicación? Y si eres quien aprende, ¿alguna vez un curso te preguntó, antes de explicarte nada, qué habías vivido tú en relación con ese tema?

                                                                                                                              ¿Te sirvió este artículo? Compártelo con tu red o escríbeme directamente:

Compartir en LinkedIn
Escríbeme por WhatsApp


88x31

© Nilsson Cordero Placencia, 2026. Este contenido está bajo licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0). Puedes compartirlo citando la fuente, sin fines comerciales y sin modificaciones.